La fecha estaba fijada, había llegado el día, el club se iba llenando de a poco, las ansias crecían minuto a minuto y las cosquillas en el estómago se hacían insoportables.
Era el momento de dar la cara, ahora quien vestía los colores del club eran las damas, que cambiaban los tacones por las taquillas, las calzas por shortcitos, y las camisas de tendencia por remeras con respectivos números.
Luego de la presentación y el sorteo de equipos, era hora de entrar a la cancha e ir tras la meta, nos tocaba disputar el primer juego del campeonato, no conocíamos nada del equipo contrario, pero estábamos llenas de entusiasmo.
Un inicio complicado y un juego de igual a igual, nos costó, pero llegamos al primer gol. Supimos mantener la ventaja y llegamos al segundo para dar finalizada la primera etapa.
La mayoría nos encontrábamos con poco estado físico pero con la efervescencia a flor de piel, hubo momentos en que decaímos y hasta nos llegaron a anotar, pero no pudieron igualar el resultado.
Terminando el partido con un tanto de diferencia, estábamos contentas, pero conscientes que esto recién empezaba. El camino a la meta era larga y con seguros obstáculos, pero el objetivo estaba fijado y la ilusión más que predispuesta.
Así, utilizando la expresión "Si se puede" como frase de cabecera, dábamos inicio a un sueño.

